Archivo para 27. Abril 2009

Media Maratón Vitoria-Gasteiz

Preparar una media para un popular es ir un poco más allá, es traspasar los límites de lo asequible para plantearse un entrenamiento más en serio. Cuando comenzamos allá por el mes de Octubre los entrenamientos para la media de Vitoria con la vista puesta en el 22/12/2008 y un único objetivo: bajar de una hora y veinte tres minutos, pocos podíamos pensar que viviríamos uno de los inviernos más duros, en lo que a lo climatológico se refiere, de las últimas décadas en Vitoria. Salir a entrenar se convertía día tras día en un ejercicio de irresponsabilidad que ponía en tela de juicio nuestra ya de por si desacreditada capacidad de raciocinio. Sesiones interminables bajo un aspirante a diluvio universal, series estratosféricas entre mares de barro, todo lo que hacíamos por mejorar se convertía en un ejercicio de sin razón. La cordura se desterró en pos de la gloria y sólo la consecución del objetivo valía como premio a tanta osadía. Recuerdo la imagen repetida del culote retorcido dejando escapar el agua acumulada durante el esfuerzo y el aliento entrecortado en pos de un oxígeno que empezaba a escasear. Cada uno trazó su propio plan con la única  y plausible intención de dar un paso más hacia el sueño-objetivo.   

Mi plan:  

Llevo varios años corriendo, y durante todo este periodo nunca había seguido un plan preconcebido. La anarquía por bandera y las sensaciones como único medio para alcanzar los objetivos. Pero los sueños tienen un precio, y asegurar el más dorado de ellos nos iba a costar  caro. Abandoné el desorden e instauré el estado de sitio en la sin razón de mis emociones para pautar unos entrenamientos en pos de la gloria. Tras consultar al grupo, recopilar experiencias y emociones y leer distintos planes de entrenamiento cree el mío propio, aquel que debía catapultarme a Nueva York pasando por Vitoria. El planteamiento era muy sencillo; cinco sesiones semanales repartidas en: una tirada larga, dos días de intervalos y dos rodajes de recuperación de aproximadamente una hora. Para cualquier profesional del atletismo este esquema podría resultar de lo más llevadero, pero para quien tiene que responder a las expectativas de su mujer, a las necesidades de una niña que demanda cariño a cada latido, a una jornada laboral de mañana y tarde que parece no acabar nunca y a una suma de pequeñas rutinas necesarias que fagocitan tu tiempo, la semana se convertía en lo más parecido a un vía crucis. En aquellos momentos de debilidad, en todas aquellas circunstancias en las que topaba los límites y el dolor se hacía evidente, resurgía con fuerza la figura del grupo para hacer fácil lo imposible. 42195.es estaba allí, y yo con ellos.   

La tirada larga:  

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