Archivo para 31. Agosto 2009

El síndrome del enchufado

  

 

Las semanas pasaban con suma facilidad y el diagnóstico de mi dolor variaba con la misma fluidez que mi estado de ánimo. Los primeros días me dediqué a fijar una nueva prueba en la que alcanzar mi objetivo pasaporte. Descartada por la proximidad la media de Granollers pocas y poco esperanzadoras resultaban las alternativas a futuro.  

Eso es síndrome femoropateral, con el reposo remitirá. Ese fue  el primer diagnóstico esgrimido por el trauma. El reposo se alargaba tanto como el dolor, ¡desesperante¡. Un medico y otro y otro, pero idéntico resultado. Al final del largo túnel un gran amigo y mejor profesional médico determinó que mi problema tenía un origen biomecánico y que hasta que no corrigiese la pisada no podría mejorar de mis dolencias. En lugar de parar me instó a iniciar la carrera a pie centrando los mayores esfuerzos en ejercicios para potenciar el cuádriceps. La vuelta a la actividad,  el trabajo de potenciación muscular, el cambio de calzado y unas plantillas a medida obraron el milagro tres meses después de
la Sansilvestre de Vitoria. Demasiado tiempo para alcanzar el sueño, N.Y. parecía escaparse por este año.  

 Al tiempo que yo arrastraba mis miserias de galeno en galeno, Alberto afrontaba su tercer intento consciente de que los grandes retos lo son para cumplirlos. El escenario elegido,
la Media Maratón de Barcelona parecía satisfacer  todos los requisitos para alcanzar la gloria: prueba a nivel del mar, buena temperatura, grandes avenidas por las que transitar, importante grupo de atletas, ingredientes positivos,  pero no garantía de una buena marca.  

Olvidada ya la lesión, e iniciados los entrenamientos con normalidad, sólo echar la vista atrás me permite valorar tras un largo periodo de inactividad que la única certeza que persigue al popular es que si no corres no eres.   

 

Beto ¿a la tercera la vencida?:

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