Archivo para 21. Septiembre 2009

De una pasta especial

  

 

 

            Dentro del mundo del deporte existe una tendencia casi natural a comparar las distintas disciplinas estableciendo categorías ficticias en función del nivel de esfuerzo a realizar. En una época en la que tratan de vendernos una máquina que nos pone en forma a través de movimientos vibratorios mientras nos dedicamos a sonreír plácidamente de forma estúpida, los valores del deporte alcanzan si cabe mayor dimensión. Todos los que amamos el deporte aseveramos sin remilgos ni medias tintas la frase que define a los ciclistas como hechos de una pasta especial, Fernando es uno de ellos.  

Fernando se incorporó al grupo con el ímpetu y la ilusión que transmiten los niños que nos hacen sonreír. Su capacidad de sacrificio para asumir la transición de la bicicleta a la carrera a pie dejó boquiabiertos a todos aquellos que pensamos que los límites deben ser respetados. Esfuerzo, esfuerzo, disciplina, esfuerzo ¿que sentido tiene aquello que se logra sin esfuerzo?, tan importante es para un popular la meta, como el camino a recorrer.  

            El 26 de Abril de 2009 Fernando se ganó el respeto y la admiración de todos los que hemos tenido la suerte de poder incorporarlo a nuestras vidas. Siete días antes había intentado sin éxito romper la barrera del 1,23 minutos marcando en la media de Medina del Campo un crono de 1,24,49. Finalizada la prueba tanto Beto como yo habíamos conseguido el pasaporte definitivo a la ciudad de los rascacielos pero la sensación de alegría se mostraba huérfana de plenitud. Buscábamos el pleno y nos volvíamos con dos de tres, demasiado castigo para tanta ilusión. El dulce sabor del cacique acompañado con cola, las minifaldas y escotes casi imposibles de las casquivanas salmantinas y el aroma especial de la noche universitaria enjugaron en parte la decepción. A eso de las seis de la mañana todos nos mostrábamos demasiado cansados y borrachos como para establecer un plan de acción acorde con las necesidades de Fernando. Sólo él, en un alarde de osadía que ahora conocemos como cierto, desempolvó el manual de estilo de los camicaces Japoneses tomando la decisión de intentar la marca en
la Media de Zaragoza, sólo siete días después del 1,24,49, sólo siete días después de la jarana Salmantina.

dos medias en 8 días: 

 

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