Archivo para 17. Junio 2010

1 de Noviembre de 2009, el dia del marathon:

Llevaba tiempo sin madrugar, o al menos sin hacerlo de forma tan extrema. Llevaba años sin experimentar ese sentimiento de desorientación y dolor que produce el hecho de levantarse cuando aún el mejor de tus sueños está por llegar. En los inicios de mi vida laboral, preso de la necesidad de acumular pecunio a base de sumar malos trabajos, encadené de forma consecutiva varias semanas levantándome a eso de las cinco, reo del pluriempleo de baja cualificación, pero nunca me había bajado de la cama a las cuatro y media . En esta ocasión todo fue distinto, desperté sin esfuerzo y una amplia sonrisa acompañó los primeros minutos de mi madrugón neoyorkino. Me puse: la camiseta de 42195.es con el dorsal milimétricamente centrado bajo el logo, el pantalón corto albergando en el bolsillo trasero con cremallera el super-heroe de goma amarillo en miniatura que Irina me regalo en una ocasión deseandome suerte con su franca sonrisa, Las medias de compresión que debían extrangular con su aparente ira el dolor que me había tenido parado los últimos diez y ocho días, la gorra que siempre calaba del revés regalo fraternal de mi sobrino Alex, las gafas de sol que Carrera diseñó bajo el dictado de Mario Cipollini y que hoy no tendrían más función que adornar la gorra a modo de diadema y las zapatillas que acumulaban ya alrededor de 700 kilómetros. Bajé a la recepción del hotel al encuentro del resto de compañeros. Alberto me saludo cortésmente y sin decir nada más dejo claro el mensaje con su profunda mirada: -today is the day. Tomamos del mostrador las bolsas de cartón que contenían el desayuno preparado y las completamos con un amplio surtido de barritas energéticas y geles de rápida asimilación. Gran parte de la artillería gastronómica de Maxin ocupaba ya su espacio en la bolsa de desayuno cuando nos montamos en un vehiculo contratado para hacer de enlace entre La Quinta y el parking donde debía recogernos en autobús de la organización. Ya no había marcha atrás, el sueño había comenzado.

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