Archivo para 30. Diciembre 2010

Mas semana 1, entrenamientos para el maraton.

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 EXTENUADO TRAS EL ESFUERZO.

 

El 15 de Junio de 2009 es un día que mis piernas difícilmente olvidarán. Acostumbrados a recopilar km sin mesura, fiando los resultados al intuitivo devenir de rodajes de mayor o menor intensidad, el trabajo de base se nos presenta como una asignatura que creemos ya superada. Nada más lejos de la realidad. El gesto de incorporarme de la cama, de agacharme para acercar mis posaderas a la taza del W.C., de bajar un peldaño, de alzar las punteras para crecer ficticiamente en busca del armario más alto, de ponerme los pantalones para ir a trabajar, y un largo etc. se convirtieron en penosas torturas repetidas a lo largo de todo el día. Seguro que este plan de entrenamientos fue extraido integramente de la emponzoñada mente de Tomás de Torquemada. Y lo peor de todo, más allá del dolor, es que al día siguiente tocaba repetir.

 

A un suave rodaje de 15 minutos a un ritmo similar al que empleaba Mitch Buchannan para recorrer, a plena luz del dia la playa de Santa Monica, le sucedía el primer bloque de ejercicios. Me costaba horrores encadenar 25 sentadillas sin espetar ningún exabrupto. Solo la voluntaria compañía de Iñaki hacia que por fracciones de segundo pudiese escapar de mi dolor para centrarme con enfermizo regodeo en el suyo. Tras el bloque de fuerza realizabamos 10 minutos de rodaje a ritmo caribeño y seguidamente nuevo bloque de ejercicios. En resumen: 15 minutos de rodaje, bloque de ejercicios, 10 minutos de rodaje, bloque de ejercicios, 10 minutos de rodaje, bloque de ejercicios, 15 minutos de rodaje. Sin darnos cuenta, de forma fraccionada, afrontabamos 60 minutos de carrera desde el primer día. La sensacion de las piernas en el último bloque de carrera a pie, los últimos 15 minutos, podria asemejarse a la que protagoniza un triatleta cuando tras bajar de la bicicleta emprende con rabia el tramo a pie. Iñaki, no se si con sorna o por que firmemente lo creia comentaba que el objetivo principal del entrenamiento, más allá de fortalecer las piernas, hera recrear con escrupulosa precisión el dolor que sentiriamos en nuestro primer maratón tras 30 km de recorrido. Siendo así o no, fuimos capaces de salvar la primera semana manteniendo intacta la ilusión.

 

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