Archivo para Febrero 2011

Entrenamientos para el maraton semana 5, en el reino de los mazas.

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Regresé de la breve semana de vacaciones con la sensación de haber perdido en los entrenamientos más de lo ganado. Deshidratado, con gesto cariacontecido y la confianza inmersa en un efímero atisbo de duda tan molesto para el atleta como la minúscula china que trepa por el talón de la zapatilla  y termina alojándose a cada zancada en la base del pie de apoyo. Al menos La fuerza en estático, protagonista estelar del periodo preparatorio general no me había dado la espalda, y su manifiesta progresión reclamaba una nueva vuelta de tuerca so pena de verse atrapada en el estancamiento. Bajo estas premisas me dirigí a una gran superficie comercial para adquirir una barra metálica larga y los discos que encajasen en ella. Las rutinas de fuerza iniciales, al mes ya superadas, se verían ahora acompañadas de la penosa experiencia de asociar peso al movimiento. 25 sentadillas consecutivas ya no eran nada, si las comparábamos con idéntico número y 22 kg a la espalda. Pulule errático entre estanterías durante minutos sin tener muy claro hacia donde dirigirme. Los nuevos hábitos de consumo han transformado radicalmente la forma que tenemos de interactuar en las tiendas, y la relación, lejos de establecerse con el dependiente se entabla directamente con el producto. Bicicletas, zapatillas de deporte, kimonos, micropatines, palos de golf, balones de balón cesto, recorrí la tienda 10 veces antes de preguntar. Por fin llegué al maná de los mazas, aquellos que entre alzada y alzada ahogan sus penas en batidos de proteínas sospechosamente aderezados. Rodeado de mancuernas me sentía tan desubicado como lo pueda estar Romário da Souza Faria encabezando vestido de cuero y grana  la  carroza protagonista en el día del orgullo gay. Minutos después, protagonizando un recital de indecisión y titubeos vencí mi absurda vergüenza inicial y, sujetando la barra con la mano izquierda y los discos con la derecha me encaminé, sorteando estanterías y curiosos, hacia las cajas registradoras. Tuve que detenerme en varias ocasiones antes de plantarme frente a la caja dos. Izaskun, cajera de opulencia infinita sonrió desconcertada antes de pedirme que depositase los artículos sobre la cinta transportadora. La longitud y  peso de la barra convirtió la operación en una sucesión de despropósitos involuntarios. La cajera hubiese tardado menos en quitarse un traje de buzo de la talla XS de lo que le costó deshacerse de mi incómoda presencia. Al menos no trató de introducir el equipo dentro de esas absurdas bolsas de plástico forradas de publicidad que tan generosamente contribuyen a incrementar la contaminada imagen de este planeta. Ya en el aparcamiento exterior, frente al vehículo, surgió la pregunta clave: -¿pero como narices meto yo esto ahora en el coche?.

semana 4, la cerveza el autentico balsamo de fierabras.

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Comenzaba a rodar por la mañana, muy temprano, y aunque en Salou el calor es un problema a cualquier hora del día, no es nada comparado con la sensación de sudor permanente provocada por la humedad relativa del aire. -La maratón en si es muy dura, pero aun peor es lo que deberás sufrir hasta llegar a la salida, se apresuraban a predicar todos aquellos que conocían bien, a base de chocar con el muro, lo complicado y traumático de esta experiencia. De los cinco grandes maratones, los denominados Majors, Nueva York, Chicago y especialmente Berlín exigen en la preparación un esfuerzo extra por parte del atleta. Si acumular 25 km en una tirada larga supone una experiencia difícil de justificar ante un no iniciado, los argumentos se agotan definitivamente cuando debes recorrerlos con temperaturas cercanas a los 30 grados centígrados. Londres y Boston se disputan en Abril, lo que atenúa en parte la dureza de la preparación haciendo más atractiva la participación en ellos. Yo no tenía la suerte de estar entrenando cara a Boston o Londres, así que tocaba sudar de lo lindo. Iniciaba el recorrido por el carril de bicicletas que transita paralelo al paseo marítimo y trotaba con mucha calma tratando de evitar que un ritmo demasiado alto me dejase fundido antes de poder culminar lo programado. Reconfortaba comprobar con sadismo que no era el único loco en un lugar en el que los cuerdos resultaban rara avis. Cada tramo de entre cuatro y seis minutos se veía interrumpido por una ducha improvisada, sin gel ni champú para el pelo, que mitigaba durante segundos la sensación de formar parte activa del mismísimo infierno. El factor climatológico que mas afecta sin duda el rendimiento de un corredor, huracanes al margen, es el calor teñido de humedad. Notas sequedad en las mucosas, nauseas, fatiga mental y física, y una sensación muy similar a la que te acompaña tras una noche cargada de alcohol y escasos complejos. Al finalizar lo isotónico se volvía insuficiente, y solo la frescura de la cerveza me permitía recuperarme de un entrenamiento más teñido de épica que de sentido práctico.

Entrenamientos para el maraton semana cuatro. learning to fly.

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Camino despreocupado por el paseo marítimo que une las localidades de Cabrills y Salou ataviado con unos pantalones cortos y una gorra de color rojo fuego. En Vitoria el invierno se hace demasiado largo, y poder pasear o correr sin camiseta resulta un lujo que en pocas ocasiones tengo la oportunidad de disfrutar. Camino solo, sin prisa, ventajas de estar de vacaciones. Siempre que debo correr en un lugar donde no lo había hecho antes me gusta conocerlo previamente. De no ser así el primer entrenamiento resulta extrañamente traumático. A pesar del calor y la humedad la ligera brisa del mar permite alargar la caminata sin temor a desfallecer. Al final del paseo, Muy cerca ya de la localidad de Cambrils abandono la parte embaldosada para acercarme, previo paso por la arena, hasta el mar mediterraneo. Me siento muy cerca de la orilla, dado chance a que la marea termine por mojarme. Un pescador estival se sienta junto a mi cansado de tanta tentativa frustrada.

Entablamos una conversación baladí que con el transcurrir del tiempo termina derivando en temas profesionales. La pesca es para Adolfo la forma que el tiene de crear un mundo paralelo, una realidad distinta a la vivida, ajena totalmente a su dura labor como jefe de recursos humanos en una conocida multinacional. -La gente es la hostia- se queja-Es que son la hostia. Los gurús de los recursos humanos, expertos en inteligencia emocional y relaciones interpersonales marcan la pauta a seguir en un mundo en el que Adolfo se desenvuelve con aparentes complicaciones. Tanta gente por contratar como por despedir. Con la libertad que me concede la nula implicación de mis palabras, le sugiero que en sus procesos de selección se decante por contratar asiduos a la carrera a pie. Generando una mueca cargada de sorpresa y desaprobación a partes iguales y tras amagar el gesto natural y necesario para morderse la lengua, termina preguntando por que. Le contesto: -Correr no es solo partir de un sitio para llegar a otro, correr es demostrarse a uno mismo y a los demás que progresar diariamente, con paciencia, sin desfallecer, es la mejor forma de cumplir cualquier objetivo. Correr fortalece tu voluntad, te sitúa en un plano de superioridad, te permite tener mucho ganado antes de empezar la prueba. El corredor sabe que la carrera es larga, pero es consciente de que una carrera, por muy larga que resulte, siempre empieza por un primer paso. El corredor sabe que tanto en la vida como en el deporte siempre surgen complicaciones, siempre llega el muro, pero nadie como el para poder superarlo. El corredor cumple el objetivo, entrena todos los días para ello. Cuando el corredor supera un desafío se abren las puertas del siguiente, por que lo realmente importante para él, tanto en el deporte como en la vida, es seguir evolucionando. Y dicho esto estreche su ajada mano, sonreí confiado, y volví hasta el hotel corriendo con zancada firme.

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