Archivo para 18. Mayo 2011

Entrenamientos para el maratón semana 11, demasiado rápido para llegar lejos:

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Entre el 21 y 27 de Septiembre acumulé seis días de entrenamiento, pero sólo procedía correr en cuatro de ellos. El Viernes estaba reservado en exclusiva al trabajo de fuerza con peso y el Domingo a dar una vuelta en bicicleta de noventa minutos, periodo que aproveche para conocer nuevas zonas residenciales de la cuidad sin la presión de correr a un ritmo determinado o unas pulsaciones concretas. El Sábado afronté un rodaje de una hora y cuarenta y cinco minutos sin poder superar las 140 pulsaciones. Al término del mismo paré a beber agua en una fuente cercana. Al levantar la testa tras el segundo trago contemplé la imagen distorsionada de un viejo amigo de fatigas atletitas. Me costó reconocerlo pues, pese a que el sol pegaba de espaldas permitiéndome ver con nitidez su imagen, debía pesar más de 15 kilogramos desde la última vez que coincidimos. Se que se trasladó a Madrid requerido por su empresa, pero de eso habían transcurrido apenas tres años. Titubeé unos segundos antes de juntar varias palabras con sentido y apoyado en mi poca diplomacia le pregunté abiertamente:

 

-Pero que coño te ha pasado.

 

-ya ves, contestó, dejé de entrenar, y como me gusta tanto comer.

 

Recordamos viejas anécdotas atléticas mientras evocaba el deseo casi diario de volver, acompañando este de un interminable listado de excusas que justificaban, al menos para él, su fracaso como atleta popular. “Si tienes que hacer algo que supone un esfuerzo no valores como vencer esa resistencia, trabaja para tener una excusa que poder poner a la venta”, esta parecía ser la teoría que regía ahora el destino de un corredor de gran voluntad en el pasado, convertido sin remedio en una sombra engordada de lo que antaño fue.

Desgraciadamente este perfil atlético se repite con mayor frecuencia de lo que nos gusta asumir. Son corredores noveles que irrumpen en el mundo popular con una fuerza y voracidad difícilmente controlables. Mejoran brutalmente sus marcas en periodos muy cortos asombrando a corredores veteranos por su capacidad para entrenar y progresar. Nada les puede detener, ningún reto es grande a sus ojos. Afrontan maratones con desparpajo estableciendo marcas que generan envidia entre sus iguales. Todo parece estar de cara, son los nuevos reyes del asfalto. Una lesión inoportuna, un catarro mal curado, una sucesión de carreras en las que las marcas antiguas no se ven superadas, principios del fin de quien afronta la principal prueba de fondo: seguir trotando a pesar del paso del tiempo, corriendo demasiado rápido para llegar lejos.

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